Heroínas de la historia de México. Ciudad de México
A lo largo de Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, develamos seis esculturas dedicadas a mujeres indígenas, como parte de un acto de justicia histórica de profundo significado para el país.
Larga vida a la Mujer de Palenque, Tecuichpo, Señora 6 Mono, Xiuhtzatzin, Eréndira y Malintzin. Y con ellas, a todas las mujeres indígenas.
Honrarlas en un espacio tan emblemático es reconocer que la transmisión cultural no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro de la patria.
El Gobierno de México reconoce a quienes han sostenido por siglos la vida cultural y espiritual de México a través de la preservación de la lengua y saberes, el vínculo con la tierra, las formas comunitarias de organización y los valores, incluso frente a la exclusión y la violencia.
Las esculturas, ubicadas en el corazón de la ciudad, son también símbolo firme contra el racismo, el clasismo y el machismo, luego de años de invisibilización en el relato nacional.
El silencio histórico es una forma de violencia que somete, aniquila y determina un presente y un futuro. El silencio histórico se vuelve ancla que invita a la complicidad y dificulta el cambio.
En compañía del colectivo de las 15 escultoras responsables y de autoridades del Consejo Nacional de Pueblos Indígenas, reafirmamos que las mujeres de comunidades originarias son parte fundamental de la historia; su dignidad es la de todo el pueblo.
Sin ellas no se entiende la historia de México, su presente ni el horizonte de igualdad y respeto al que aspiramos como sociedad en transformación.
Sobre Malintzin, reconocerla tras décadas de interpretarse como emblema de traición y culpa durante la invasión española cierra una deuda histórica y desmonta el relato que justificó el machismo y el racismo.
En realidad, su vida refleja la condición de una mujer indígena inmersa en un mundo de violencia, invasión y despojo, quien hizo uso de la palabra y del conocimiento lingüístico para sobrevivir.
Malintzin representa mediación, inteligencia y complejidad; no traición ni vergüenza.
Al colocar su figura en Paseo de la Reforma, la miramos todos y todas como la que habló, la que entendió, la que quería que la palabra venciera a la espada.
A partir de este acto, existe una visión profundamente transformadora que reconoce la grandeza del pueblo mexicano, entendida desde el respeto a nuestras raíces y desde la mujer como figura central de nuestra historia, así como del presente y futuro.
A todas las mexicanas y mexicanos nos une el deber de honrar a los pueblos originarios y a las mujeres indígenas, amar esta tierra sagrada que nos vio nacer. Somos parte de una patria milenaria y viva.
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En Paseo de la Reforma, presidenta Sheinbaum devela esculturas dedicadas a mujeres indígenas https://csp.presidenta.gob.mx/mujeres-heroinas-mexico
